Por:
Yaimer Mujica Pérez.
El
11 de septiembre de 2019 supimos, o confirmamos, que debíamos abrirle otro
orificio al cinturón para apretarlo un poco más. Observadores de la realidad
diaria en Cuba, ya imaginábamos que así iba a suceder en cualquier momento, y lejos
de causarnos asombro la noticia, fue revalidación de las sospechas.
En 6
décadas de altas y bajas, pareciera que ya no queda espacio en el cinto para
nuevos huecos que nos permitan adaptarnos a contextos cambiantes y difíciles.
Aunque siempre se encuentra un lugar entre una perforación y otra. Nadie puede
negar que sea complejo levantarse y no disponer de un ómnibus público para trasladarse
a otro sitio, y descartemos los motivos recreativos, sino de circunstancias indeseables
como acompañar a un familiar en un ingreso hospitalario, o un turno médico en
la capital del país.